Carmen Carmona Fernández nació en el seno de una familia cantaora granadina que nunca se lanzó a los circuitos profesionales. Una de sus maestras ha sido su propia madre, quien siempre despuntó por seguiriyas. Además, su padre, José de Illora, solía recibir en casa a primeras figuras del cante como Chocolate, Capullo de Jerez, Pepe de Lucía y, especialmente, a Camarón, uno de sus mejores amigos y principal referente de la cantaora. A estos maestros se suman otros artistas de su entorno familiar como Ketama, Diego El Cigala o Morenito de Illora.
La primera vez que subió a un escenario fue en compañía de la cantaora sevillana Remedios Amaya y, tras ese debut, se ha ido curtiendo en los escenarios peñistas. Con su primer trabajo discográfico ‘Calívinacá’ (Junio de 2002), demuestra su capacidad para moverse con soltura entre el flamenco más tradicional y los nuevos aires de fusión. El disco lleva de todo, lleva para los flamencos. Y también para otro público joven, menos flamenco. 'Calívinacá' no significa otra cosa que gitana, soy gitana... en romaní. Y ese es el estandarte con el que Carmen Carmona se estrena en el mercado discográfico flamenco. Con el saber extraído del propio seno familiar, curtida en el alante en los círculos peñistas y, sin pasar por el rodaje del acompañamiento.
Así que Carmen tuvo buenos maestros en su misma casa, empezando por su propia madre, de quien se dice que cantaba seguiriyas como nadie, ´´pa rabió´´, pero que no llegó a grabar porque José, que era muy gitano, no lo permitió. Y siguió siempre bien arropada: Se subió por primera vez a un escenario con Remedios Amaya. Y en su familia hay un buen número de artistas que no hace falta presentar: Los Ketama, Dieguito el Cigala, Morenito de Illora... Lo primero que se puede apreciar de Carmen Carmona es que es flamenca. Luego que, aunque atesora conocimiento de los palos tradicionales, se mueve con soltura en las nuevas aguas de la fusión. A Carmen, en realidad, le gusta cantar al modo de Camarón (Que es lo que aprendió de niña...), pero lleva años oyendo decir: ´´Niña, no cantes por Camarón, que no está bien visto...´´. así que ha ido labrando su propia forma de cantar después de haber oído cientos de veces a Manuel Torre, a La Repompa o a la Niña de los Peines.